Cómo vivir mi Semana Santa en tiempo de pandemia.

 

Me vienen a la mente cuatro actitudes, relacionadas con valores con los cuales podemos hacer referencia a cómo viviremos - en una gama de sentimientos - nuestra experiencia de Semana Santa, en particular en este año.

En la Semana Santa, específicamente durante el Triduo Pascual (Jueves viernes y sábado Santos ), como mujeres y hombres de fe, comenzamos por vivir con cierto cuestionamiento y tal vez desconcierto, del por qué Dios quiso y decidió que con su muerte entenderíamos su Amor y su deseo de salvar nuestra alma ? después, vivir un viernes con la tristeza y el dolor de verlo sufrir y morir, porque aunque no lo entendamos, en su plan de salvación al hombre así debía ser…. Luego, ver transcurrir un sábado también en la tristeza y en el recuerdo, añorando sus enseñanzas y su presencia entre nosotros pero a la vez con la “ Esperanza “ y la Confianza de seguir sintiéndolo presente entre nosotros, por una promesa que tal vez tampoco entendamos; y finalmente experimentar en nuestras vidas la Alegría de su Resurrección, y la seguridad de que estará entre nosotros por siempre.

 

Así ha pasado con la experiencia de la Pandemia que estamos viviendo; primero con la incertidumbre del por qué y cómo surgió, probablemente preguntándonos por qué Dios lo permitió ? seguido por la inseguridad y el temor de ser contagiados y no saber si tendremos la fortaleza para superarlo, aunado a la tristeza y el dolor de perder a tantos familiares y amigos, con la impotencia de no poder hacer nada por ellos, pero también con la Esperanza y la Confianza de poder salir adelante superando toda esta situación y volver a la Alegría de una vida, que sabemos no será la misma pero si sintiendo que es el Amor de Dios el que nos da esa nueva oportunidad de valorar nuestra vida, nuestra salud y la de aquellas personas a las que amamos.

Vivamos estos días, Confiando en los planes que Dios  tiene para cada uno de nosotros, agradeciéndole aun en nuestra tristeza por aquellas personas que a pesar de ya no estar con nosotros le dieron felicidad a nuestras vidas; ofreciendo al Señor nuestras preocupaciones y temores y sobre todo seguir viviendo con la Esperanza y la Alegría de sentir su presencia todos los días de nuestras vidas; desde luego, no soltándose de la mano de nuestra Madre Auxiliadora,  sintiendo también su tierna compañía.

 

Que Vivir esta Semana Santa en la cercanía y la Gracia del Señor, sea la Luz de Esperanza para nuestras vidas.      

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Profesor, Pedro Brambila Herrera.